No cabe duda de que es ella la que nos atrapa y nos somete a su fluir, la que estornuda sobre nosotrxs contagiándonos su cálida dolencia, la que a través de un choque de nuestros cuerpos genera una tormenta eléctrica que entre truenos y relámpagos lapida nuestra voluntad de control... la que en un suspiro decide que te instales en mi interior.
viernes, 27 de julio de 2012
¿Será la magia? La magia es
Los relojes mienten, definitivamente. De algún tipo de subterfugio se tienen que servir para que sus agujas avancen rabiosas mientras estoy contigo, y para que apenas se muevan en tu ausencia. Quizás sea obra de algún travieso duende que se esconde entre sus engranajes para con ellos rascarse la espalda. A lo mejor una ilusión óptica es la responsable de tan extraña percepción. También pudiera ser consecuencia de un salvaje desplazamiento del eje terrestre. Por poder... podrían ser muchos los motivos que de esta manera desconfiguran el tiempo, pero el más convincente de todos ellos, siempre será la magia.
Es la magia la que nos transporta a un oasis de sosiego en medio del brutal ritmo urbanita, y también quien nos dota de un nuevo código de comunicación que hace delicioso cada encuentro. Agita cariñosa las hojas de los árboles, dibuja mimosas nubes en el cielo y proyecta misteriosas sombras sobre nuestra piel invitándonos a huir del mundo.
No cabe duda de que es ella la que nos atrapa y nos somete a su fluir, la que estornuda sobre nosotrxs contagiándonos su cálida dolencia, la que a través de un choque de nuestros cuerpos genera una tormenta eléctrica que entre truenos y relámpagos lapida nuestra voluntad de control... la que en un suspiro decide que te instales en mi interior.
No cabe duda de que es ella la que nos atrapa y nos somete a su fluir, la que estornuda sobre nosotrxs contagiándonos su cálida dolencia, la que a través de un choque de nuestros cuerpos genera una tormenta eléctrica que entre truenos y relámpagos lapida nuestra voluntad de control... la que en un suspiro decide que te instales en mi interior.
lunes, 16 de julio de 2012
Danza del agua
No hay caminos en el horizonte, pero sí la certeza de que sigo existiendo, de que sigo necesitando caminar. Respiro y me entrego a la incertidumbre, me hundo en el miedo y me dejo acorazar por una indiferencia que en realidad no siento.
Pero a pesar de todo... me encanta que el sol me arañe la piel, que el agua me atrape en su suave movimiento, que el mundo se distorsione entre sus ondas. Y me encanta tu confusa presencia, tu mirada pícara y el remolino que se forma a tu alrededor cada vez que decides reducir la distancia entre tu cuerpo y el mío.
Huyo de mí huyendo de ti. Me escabullo entre alborotadas corrientes impidiendo que tus manos me aferren con fuerza contra tu pecho, pataleo histérica al no poder encontrarme con tus labios, grito desesperada por ser incapaz de obedecer a ese impulso que travieso me susurra lo que no quiero oír.
Y sí, podría diseñar con mis dedos un escenario distinto, podría ignorar la existencia de esas zarzas que se interponen entre tú y yo, podría customizar tu cuerpo con mi boca y podría también tatuar mi nombre en tu lasciva mirada. Podría... pero el tiempo se me escapa y tú con él. Las oportunidades de redescubrirnos se desvanecen en el calendario y los minutos sepultan tu voz bajo los escombros de una ilusión derruida.
Quizás en la próxima tirada, los dados nos regalen otro momento juntxs, y pueda entonces fulminar las excusas que encadenan mi cuerpo a la huída y el mutismo. Resignada de momento a tenerte solamente en mis recuerdos, prometo danzarte al son de los tambores y sentirte en cada gota de agua.
Pero a pesar de todo... me encanta que el sol me arañe la piel, que el agua me atrape en su suave movimiento, que el mundo se distorsione entre sus ondas. Y me encanta tu confusa presencia, tu mirada pícara y el remolino que se forma a tu alrededor cada vez que decides reducir la distancia entre tu cuerpo y el mío.
Huyo de mí huyendo de ti. Me escabullo entre alborotadas corrientes impidiendo que tus manos me aferren con fuerza contra tu pecho, pataleo histérica al no poder encontrarme con tus labios, grito desesperada por ser incapaz de obedecer a ese impulso que travieso me susurra lo que no quiero oír.
Y sí, podría diseñar con mis dedos un escenario distinto, podría ignorar la existencia de esas zarzas que se interponen entre tú y yo, podría customizar tu cuerpo con mi boca y podría también tatuar mi nombre en tu lasciva mirada. Podría... pero el tiempo se me escapa y tú con él. Las oportunidades de redescubrirnos se desvanecen en el calendario y los minutos sepultan tu voz bajo los escombros de una ilusión derruida.
Quizás en la próxima tirada, los dados nos regalen otro momento juntxs, y pueda entonces fulminar las excusas que encadenan mi cuerpo a la huída y el mutismo. Resignada de momento a tenerte solamente en mis recuerdos, prometo danzarte al son de los tambores y sentirte en cada gota de agua.
domingo, 10 de junio de 2012
Pon la mano en el fuego
Juguemos a algo nuevo. Dinamitemos hándicaps. Moldeemos voluntades propias y ajenas. Transformemos los "quiero" en "¡debo!". De mi parte corre el inventar un rincón en el que el instinto se libere y facilite el encuentro de nuestro deseo, tejer la fantasía perfecta para que te pierdas en ella, construir un denso muro que nos aisle de la ambigua realidad y recrear un lecho silvestre en el que nuestros cuerpos tengan la oportunidad de dialogar.
Déjate caer, que yo seré tu almohada, y adéntrate sin miedo en mis labios. Tropieza en mi pecho y regálame tu aliento, dibujando en mi piel un travieso camino que desconozca sus lindes. Enciende con tu lengua la fogata de mi vientre, mientras yo de camino pruebo tu ombligo. Dedícame una sonrisa tuya, que te haré desconocer a la mujer que fui hace un segundo.
Obsérvame a través del fuego y atrévete a quemarte. Viaja por mis piernas y descansa allí donde se despierte tu sed. Déjame buscarte entre las llamas y descubrir tus brazos incandescentes. Perdámonos en la lumbre, que el día se ha olvidado de nosotrxs y la noche acudirá discreta en nuestra búsqueda. Déjala venir, que nos bañe la luna con sus mareas, que nos tiña de sal y nos devuelva la oportunidad de poder volver a encontrarnos.
Déjate caer, que yo seré tu almohada, y adéntrate sin miedo en mis labios. Tropieza en mi pecho y regálame tu aliento, dibujando en mi piel un travieso camino que desconozca sus lindes. Enciende con tu lengua la fogata de mi vientre, mientras yo de camino pruebo tu ombligo. Dedícame una sonrisa tuya, que te haré desconocer a la mujer que fui hace un segundo.Obsérvame a través del fuego y atrévete a quemarte. Viaja por mis piernas y descansa allí donde se despierte tu sed. Déjame buscarte entre las llamas y descubrir tus brazos incandescentes. Perdámonos en la lumbre, que el día se ha olvidado de nosotrxs y la noche acudirá discreta en nuestra búsqueda. Déjala venir, que nos bañe la luna con sus mareas, que nos tiña de sal y nos devuelva la oportunidad de poder volver a encontrarnos.
sábado, 9 de junio de 2012
Torciendo la esquina de la soledad
Una canción infantil me roba la última sonrisa, me traslada al último rincón de felicidad que en esta expedición me quedaba por visitar. Camino un par de calles, tuerzo la esquina de la soledad y la penumbra se cierne sobre lo que hasta hacía un momento se extendía frente a mí. Desaparece el mundo, tan perfecto como lo había conocido. Se abre un precipicio en torno a mí y los fuertes vendavales que nacen a mi alrededor le toman un pulso a mi equilibrio para acabar una vez más conmigo. Me caigo...

La presión del viento en el descenso arremolina mi piel abriendo un surco hacia lo más profundo de mis entrañas. Me arranca el alma y me vacía de mi más pura esencia. Me quedo hueca, vacía, desprovista de todo despojo de vida. Y sigo cayendo...
Aterrizo en esa vieja tierra conocida donde todo carece de valor, donde cada paso implica hundirse un poco más en el oxidado fango de la desesperación. Desaparece la luz, desaparece el suave tacto de la brisa, desaparece el olor a primavera y desaparece el aliento que hasta ahora mantenía en funcionamiento mis pulmones. Apasionada la muerte me hace el amor, y convierte mi cuerpo en una cuna de gusanos.
No hay mañana después de hoy, no lo hay. No existe la sonrisa, desdentada se esconde tras algún mustio matorral. No hay botiquín, ni cirujía... ni conjuro, ni hechizo que insufle vida a mi corazón necrosado. Arrebujada en los brazos de la desidia pierdo de vista el paraíso y me someto al látigo de la esperanza, que me castiga obstinada antes de partir hacia tierras lejanas... allí donde el aire circule libre del vicio de tu ausencia.

La presión del viento en el descenso arremolina mi piel abriendo un surco hacia lo más profundo de mis entrañas. Me arranca el alma y me vacía de mi más pura esencia. Me quedo hueca, vacía, desprovista de todo despojo de vida. Y sigo cayendo...
Aterrizo en esa vieja tierra conocida donde todo carece de valor, donde cada paso implica hundirse un poco más en el oxidado fango de la desesperación. Desaparece la luz, desaparece el suave tacto de la brisa, desaparece el olor a primavera y desaparece el aliento que hasta ahora mantenía en funcionamiento mis pulmones. Apasionada la muerte me hace el amor, y convierte mi cuerpo en una cuna de gusanos.
No hay mañana después de hoy, no lo hay. No existe la sonrisa, desdentada se esconde tras algún mustio matorral. No hay botiquín, ni cirujía... ni conjuro, ni hechizo que insufle vida a mi corazón necrosado. Arrebujada en los brazos de la desidia pierdo de vista el paraíso y me someto al látigo de la esperanza, que me castiga obstinada antes de partir hacia tierras lejanas... allí donde el aire circule libre del vicio de tu ausencia.
sábado, 2 de junio de 2012
Marchando una de chipironxs!!
A lxs chipironxs!!!...
A la vida le encanta jugar a los dados, y esta vez nos ha tocado a nosotrxs ser sus agradecidas víctimas. En un caldero mágico se vertieron los ingredientes más diversos, más extraños, más poderosos... y el resultado fue un brebaje que no consigue apagar mi sed. Dulce y ácido, salado y amargo, desciende por mi garganta regalándome momentos de embriaguez extrema, agradable locura, encantadora ternura y pasión desmedida.
Pero todo conjuro tiene un efecto limitado en el tiempo, y el de éste comienza a desaparecer para dar lugar a una nueva forma de expresión, desconocida hasta el momento, pero atractiva de cualquiera de las maneras. Así, el brebaje comienza a mutar su sabor, a abandonar el cuerpo poco a poco, a volatilizarse a medida que atraviesa cada uno de los poros de la piel en su inexorable éxodo...
Hoy es la nostalgia el primer síntoma de la abstinencia, mañana ¿qué será? Cientos de fantasmas flotan por la habitación arrancándome sonrisas, mostrándome lecciones a lo largo de este pequeño periodo de tiempo aprendidas, acariciando mi cuerpo y meciéndome en un cálido abrazo que sin duda les devolveré.
Quizás tú, o tú, o tú estés pasando por lo mismo, aunque no sé si tu pinta de brebaje contenía la misma proporción de ingredientes que la mía. La magia tiene infinitas formas de manifestarse, y desconozco si sobre ti ha surtido el mismo efecto que sobre mí. De una cosa no me cabe duda, y es de que "habelas, hailas", e hicieron un gran trabajo mezclándonos en el mismo caldero. Sin pensármelo dos veces me volvería a zambullir en él, esperando en su interior tropezarme de nuevo contigo.
¿Y a lo que viene ahora? ¡No le temas! Si te sientes tensx, ¡tengo el mejor de los remedios!: "cremita cocodrilo le voy a dar". Si es hambre lo que padeces, don´t worry porque "yooo teeengooo ¡un tallarín!", y también "tengo una sandía gorda, gorda, gorda" que en este tiempo de tanto calorcito apetece mogollón. Ante la tristeza, "baila el chipi-chipi, baila el chipi-chipi". ¿Hartx de la monotonía?, pues recuerda que "viajar en tren es lo mejor". Si ya es hora de dormir, podrás hacerlo porque tienes en tu poder una efectiva fórmula: "silencio, silencio, si yo fuera silencio". Y si te sientes solx... no lo dudes, estás invitadísimx a "mi pozo, ¡ole mi pozo!".
A la vida le encanta jugar a los dados, y esta vez nos ha tocado a nosotrxs ser sus agradecidas víctimas. En un caldero mágico se vertieron los ingredientes más diversos, más extraños, más poderosos... y el resultado fue un brebaje que no consigue apagar mi sed. Dulce y ácido, salado y amargo, desciende por mi garganta regalándome momentos de embriaguez extrema, agradable locura, encantadora ternura y pasión desmedida.
Pero todo conjuro tiene un efecto limitado en el tiempo, y el de éste comienza a desaparecer para dar lugar a una nueva forma de expresión, desconocida hasta el momento, pero atractiva de cualquiera de las maneras. Así, el brebaje comienza a mutar su sabor, a abandonar el cuerpo poco a poco, a volatilizarse a medida que atraviesa cada uno de los poros de la piel en su inexorable éxodo...
Hoy es la nostalgia el primer síntoma de la abstinencia, mañana ¿qué será? Cientos de fantasmas flotan por la habitación arrancándome sonrisas, mostrándome lecciones a lo largo de este pequeño periodo de tiempo aprendidas, acariciando mi cuerpo y meciéndome en un cálido abrazo que sin duda les devolveré.
Quizás tú, o tú, o tú estés pasando por lo mismo, aunque no sé si tu pinta de brebaje contenía la misma proporción de ingredientes que la mía. La magia tiene infinitas formas de manifestarse, y desconozco si sobre ti ha surtido el mismo efecto que sobre mí. De una cosa no me cabe duda, y es de que "habelas, hailas", e hicieron un gran trabajo mezclándonos en el mismo caldero. Sin pensármelo dos veces me volvería a zambullir en él, esperando en su interior tropezarme de nuevo contigo. ¿Y a lo que viene ahora? ¡No le temas! Si te sientes tensx, ¡tengo el mejor de los remedios!: "cremita cocodrilo le voy a dar". Si es hambre lo que padeces, don´t worry porque "yooo teeengooo ¡un tallarín!", y también "tengo una sandía gorda, gorda, gorda" que en este tiempo de tanto calorcito apetece mogollón. Ante la tristeza, "baila el chipi-chipi, baila el chipi-chipi". ¿Hartx de la monotonía?, pues recuerda que "viajar en tren es lo mejor". Si ya es hora de dormir, podrás hacerlo porque tienes en tu poder una efectiva fórmula: "silencio, silencio, si yo fuera silencio". Y si te sientes solx... no lo dudes, estás invitadísimx a "mi pozo, ¡ole mi pozo!".
Amaneciendo contigo
¡Buenos días, sábado! El día amanece con ese romanticismo propio del fin de semana, con miles de sonidos que son regalos para los oídos: los pajarillos de los días de sol, la cucharilla agitando loca la leche en la taza de la vecina, el agua correr en la ducha del tío de arriba, la melodía desafinada de una alegre viejecilla... ¿y yo? Yo tumbada en la cama imaginándote a mi lado.
Los rayos de sol que se filtran por los agujerillos de la persiana descansan sobre mi piel justo ahí donde deberías estar tú. Retiro la sábana para que puedas abarcar más centímetros de mi cuerpo. Me doy vueltas para que también la espalda sea tuya. Cierro los ojos y siento tu aliento en mi nuca. Sellas con tus labios las heridas que hasta ahora permanecían abiertas en mis brazos. Me envuelves con tu deseo transformándome en tu perdición.
Anegada ya en tu mirada, desgarro el peligro a mordiscos mientras siento correr su sangre por mi cuello. El tiempo ya no existe, y la puerta está cerrada... ¿Tenías algo importante que hacer? Lo dudo. Este momento es lo único que existe, y mi lengua está dispuesta a hacértelo entender.
Los rayos de sol que se filtran por los agujerillos de la persiana descansan sobre mi piel justo ahí donde deberías estar tú. Retiro la sábana para que puedas abarcar más centímetros de mi cuerpo. Me doy vueltas para que también la espalda sea tuya. Cierro los ojos y siento tu aliento en mi nuca. Sellas con tus labios las heridas que hasta ahora permanecían abiertas en mis brazos. Me envuelves con tu deseo transformándome en tu perdición.
Anegada ya en tu mirada, desgarro el peligro a mordiscos mientras siento correr su sangre por mi cuello. El tiempo ya no existe, y la puerta está cerrada... ¿Tenías algo importante que hacer? Lo dudo. Este momento es lo único que existe, y mi lengua está dispuesta a hacértelo entender.
viernes, 27 de abril de 2012
De la mano de Katharina
Para Pájaro de Fuego...
Érase una vez una bruma noctura que asolaba solitaria el pantano del pueblo. Nadie advirtió su presencia y nadie fue capaz de estimar su permanencia en el lugar. Tan sólo se empaparon de su húmedo aliento. La Luna lograba asomar su sonriente rostro entre las nubes de la desolación, pero sedienta de protagonismo emprendió una batalla contra el Sol para que cesara sus pretensiones de reinar en el cielo de mujeres y hombres.
Así, la Luna se convirtió en el aire, en el alimento de sus súbditos. Tan sólo tocaba con su gracia a unas pocas, haciéndolas brillar como hijas suyas que eran. Y así nacieron las ninfas del pantano, encargadas de velar por sus gentes y tesoros.
Satisfecha la Luna con su legado, decidió hacer las paces con el Sol para juntxs gobernar los cielos, permaneciendo las nifas del pantano brillando con la magia de su diosa durante el día, para susurrarle al oído los secretos de los hombres durante la noche.
Así, llegaron los vientos del cambio y azotaron con su delicada furia los corazones de mujeres y hombres. El fuego del Sol volvió a arder en el interior de cada hogar, en el interior de cada ser. Su luz devolvió a lxs habitantes del pueblo la oportunidad de beber de la belleza que les rodeaba, embriagándoles de colores y vida, de fe y esperanza.
Reconciliadxs el día y la noche, el rítmico fluir de las cosas retornó a la tierra su fecunda virtud de crear, y en sus entrañas nació y se avivó el fuego que la haría recuperar su crepitante palpitar. Una explosión latente se guarecía en cada rincón, a la espera de la señal que le permitiera sucumbir a la pasión de la tierra, del aire, del agua y, por supuesto, del fuego.
Ya nadie podía recordar las sombras del imperio de la noche, sinó que divertidxs iban y venían del Sol a la Luna, de la Luna al Sol. Aunque la batalla liberada fuera cruenta y despiadada, arrebatando del corazón de los hombres y mujeres todo atisbo de esperanza, el momento presente se convirtió en un continuo motivo de celebración, pues el resultado de la discordia fue el único posible de entre todos los imaginados: la victoria de la vida, la convivencia de los contrarios en una invisible unidad rebosante de virtud.
Érase una vez una bruma noctura que asolaba solitaria el pantano del pueblo. Nadie advirtió su presencia y nadie fue capaz de estimar su permanencia en el lugar. Tan sólo se empaparon de su húmedo aliento. La Luna lograba asomar su sonriente rostro entre las nubes de la desolación, pero sedienta de protagonismo emprendió una batalla contra el Sol para que cesara sus pretensiones de reinar en el cielo de mujeres y hombres.
Así, la Luna se convirtió en el aire, en el alimento de sus súbditos. Tan sólo tocaba con su gracia a unas pocas, haciéndolas brillar como hijas suyas que eran. Y así nacieron las ninfas del pantano, encargadas de velar por sus gentes y tesoros.
Así, llegaron los vientos del cambio y azotaron con su delicada furia los corazones de mujeres y hombres. El fuego del Sol volvió a arder en el interior de cada hogar, en el interior de cada ser. Su luz devolvió a lxs habitantes del pueblo la oportunidad de beber de la belleza que les rodeaba, embriagándoles de colores y vida, de fe y esperanza.
Reconciliadxs el día y la noche, el rítmico fluir de las cosas retornó a la tierra su fecunda virtud de crear, y en sus entrañas nació y se avivó el fuego que la haría recuperar su crepitante palpitar. Una explosión latente se guarecía en cada rincón, a la espera de la señal que le permitiera sucumbir a la pasión de la tierra, del aire, del agua y, por supuesto, del fuego.
Ya nadie podía recordar las sombras del imperio de la noche, sinó que divertidxs iban y venían del Sol a la Luna, de la Luna al Sol. Aunque la batalla liberada fuera cruenta y despiadada, arrebatando del corazón de los hombres y mujeres todo atisbo de esperanza, el momento presente se convirtió en un continuo motivo de celebración, pues el resultado de la discordia fue el único posible de entre todos los imaginados: la victoria de la vida, la convivencia de los contrarios en una invisible unidad rebosante de virtud.
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